Frágiles

El sol comenzaba a descender, bañando las olas con destellos dorados.

Con tus ojos dilatados mirabas perdidamente enamorado el horizonte detrás del mar. Las olas chocaban con tus piernas. Caminabas, dejando la arena marcada por tus pies, trazando un camino que alguien pudiera seguir,  sintiendo el húmedo olor a la sal del agua.

Despejaste tu mirada de aquel cálido paisaje y recogiste una por una las conchas que se encontraba, grandes, pequeñas , blancas, con diferentes texturas. Tenían algo en común, eran frágiles, sensibles, tanto que al apretarlas con tu mano suavemente, se quebraban hasta convertirse en muchos trocitos, dejados llevar por el aire.

Frágiles.

Frágiles como nosotros y nuestros sentimientos, que aveces son golpeados por grandes olas y destrozados por manos ajenas o propias, que nos dejan destrozados a nuestra propia voluntad.

Seguías recogiéndolas, como un niño entusiasmado por encontrar algo nuevo. Queriendo dejar de ser como ellas, frágiles, pero conservando la sensibilidad de su ser. Liberando sus sentimientos, para hacerse más fuerte que nunca.

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